viernes, 28 de junio de 2013

La ciencia de la congestión

La ciencia de los embotellamientos

Si los atascos son la pesadilla de las ciudades, un grupo de investigadores podrían tener la salvación: son de Tandil y estudian cómo reorganizar el tránsito con semáforos inteligentes y con datos transmitidos por Wi-Fi 


Por Jonathan Rovner

Cada día tiene menos sentido salir en auto, y sin embargo, cada día hay más autos. El tránsito porteño se ha vuelto imposible, y el gran culpable, señalan todos, es la sobresaturación de vehículos. Las cifras globales no son nada alentadoras. De acuerdo con estadísticas de la Dirección de Registros del Automotor, hay más de 10 millones de vehículos en la Argentina, más del 52% de los cuales circulan por Capital y Gran Buenos Aires. De esos casi 5 millones de vehículos, el 74% son automóviles. La cantidad de autos aumenta, la cantidad de calles no. El resultado es bastante evidente. El tráfico apenas se mueve: no solo acá, sino en todo el mundo. ¿Hay alguna solución? ¿Hay alguien que se esté ocupando del tema? 
En los Estados Unidos, investigadores de la Universidad Estatal de California, en Fullerton,trabajan sobre un prototipo de navegación satelital, GeoTNavi, que relaciona el registro histórico del tránsito con la data agregada por los distintos servicios de información vehicular, a lo que se le suma la respuesta en tiempo real de los usuarios que están circulando por una ruta en un momento dado. De esta manera, el sistema puede calcular el camino más rápido y la velocidad promedio más eficiente en función de la densidad de tránsito, los atascos, desvíos, etcétera. En Europa, en cambio, por iniciativa de Volvo, la consultora británica de ingeniería Ricardo está desarrollando un proyecto llamado SARTRE (Safe Road Trains for the Environment), que consiste en formar trenes de hasta cinco vehículos, entrelazados en forma inalámbrica y conducidos por quien encabece el convoy. Los ocupantes de los vehículos de atrás pueden hablar por teléfono, ver películas, sin tener que preocuparse por mantener la velocidad ni la dirección. 
A nivel local, en la ciudad de Tandil, un equipo de investigadores trabaja desde 2007 en un proyecto para la optimización de los sistemas de tránsito. Aunque su implementación todavía es experimental, el proyecto propone algo con lo que todo conductor sueña: un semáforo inteligente, sensible a la demanda en tiempo real. De hecho, las tecnologías necesarias -reconocimiento óptico de imágenes, conectividad Wi-Fi- ya están disponibles desde hace tiempo; solo faltaban la voluntad y los recursos para aplicarlas a esta necesidad. 
En la Facultad de Exactas de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires,el equipo que dirige el tandilense Pablo Lotito (doctor en Matemáticas, cerebro argentino repatriado del Instituto de investigación del transporte en Francia al Conicet) persigue tres objetivos: 
1) Planificación del tránsito vehicular
2) Planificación del transporte público
3) rRegulación del tráfico a través de tiempos de semáforo óptimos. 
La idea, según se describe en el proyecto, consiste en "desarrollar un sistema integral de control de tránsito con la finalidad de optimizar el uso de las redes de tránsito mejorando el tiempo de viaje, minimizando los recursos energéticos consumidos, disminuyendo los efectos nocivos y maximizando la seguridad de todos los usuarios". El sistema de control óptimo integral de tránsito se propone medir, mediante cámaras digitales ubicadas en cada esquina, la cola de autos que se forma detrás de la luz roja. La imagen de cada semáforo es enviada a un programa de reconocimiento óptico que cuantifica la demanda vehicular y la ingresa a un algoritmo que establece el mejor tiempo de verde para cada vía, según las necesidades relativas de cada momento. Según explica Lotito: "Se trata de aliviar las vías más sobrecargadas, sin por ello tener que saturar las otras". El proyecto obtuvo el premio Innovar, en el Concurso Nacional de Innovaciones, en la categoría Concepto Innovador. 
Para desarrollar el sistema ideado por el equipo de Lotito, habría que equipar una cantidad de semáforos estratégicos con una cámara digital, una conexión a internet y un centro de control capaz de responder e intervenir en tiempo real. Lamentablemente, hasta ahora, ningún municipio argentino ha dado muestras de querer avanzar en la implementación. 
El desafío más importante, reconoce Lotito, tiene que ver con la recolección de datos en tiempo real. Si bien el proyecto parte de la idea de colocar cámaras digitales en los semáforos, actualmente se está en condiciones de incorporar información de las antenas de telefonía móvil. Aunque todavía no pasa del estadio experimental, los nodos de la red de celulares permitirían computar, en forma anónima, la cantidad de personas que circulan por una determinada vía en un momento dado. "Google ya lo hace -cuenta Lotito-. Por ser el dueño de Android, está en condiciones de ofrecer información de tráfico en tiempo real".  
Conexión Brando

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