martes, 26 de agosto de 2014

La década destruida

Duro diagnóstico del presidente de Acindar: "Llevará mucho tiempo revertir lo perdido en esta década"
Arturo Acevedo advirtió que el kirchnerismo dejará "herencias malas de todo tipo". El siderúrgico señaló que "Argentina tiene un problema de corrupción" y reconoció que hoy no fundaría la compañía comenzada por su abuelo. Comienza a revertirse el miedo de los empresarios a realizar críticas
iProfesional


Comenzada la cuenta regresiva para que termine el gobierno de Cristina Kirchner, los empresarios empiezan a hacer públicas las críticas que antes tan sólo realizaban en privado por temor a represalias.

Al documento que sacó el G6 esta semana, se sumaron ahora las duras palabras del presidente de Acindar, Arturo Acevedo.
El empresario, nieto del fundador de la que hoy es una de las mayores siderúrgicas del país, trazó un devastador diagnóstico del país que dejará el kirchnerismo: "Argentina tiene un problema de corrupción, tiene un problema de falta de instituciones legales y de cumplimiento de las leyes, y tiene un problema de individualismo".
Ante la pregunta sobre qué herencias buenas y malas dejaría el Frente para la Victoria después de más de una década en el Gobierno, su respuesta fue demoledora: "¿Buena? No se me ocurre rápidamente ninguna. Mi opinión es que nos deja varias herencias malas de todo tipo. Se ha generado una división en la sociedad, se ha perdido el respeto por la ley y por el sistema judicial, se ha perdido la calidad y la intensidad de la educación".

"Se ha perdido el concepto del trabajo. Es decir, hay una serie de valores que se han perdido en esta última década, y que además llevarán mucho tiempo revertirse porque temas como la educación, la estructura social, etc., no se revierten en corto tiempo", agregó.
"Tomamos la medida de suspender un turno de la acería"
Acevedo incluso advirtió que hoy no podría fundar la empresa que comenzó su abuelo, primer Arturo Acevedo de la familia, en la década de los 40: "Hoy no. Yo personalmente no la fundaría, hoy no lo haría. Hacen falta inversiones muy significativas, hace falta mucho esfuerzo, mucho capital y un horizonte de largo plazo, y hoy no están dadas las condiciones".
La empresa -que fue adquirida por el mayor grupo siderúrgico del mundo, Arcelor Mittal, entre 2006 y 2007- hoy atraviesa un delicado panorama por la recesión económica. 
"Tomamos la medida de suspender un turno en la acería por problemas de caídas en las ventas y tuvimos que regular la producción a la demanda del mercado. Si el mercado continúa como tenemos previsto, probablemente tengamos que renovar el tema de las suspensiones un poco más adelante. Pero depende mucho del mercado", señaló a Perfil.
En décadas anteriores, Acindar fue observada como un buen indicador del futuro de la economía del país: meses antes de la crisis de 2001 acordó un recorte de sueldos con sus empleados y en 2008 decidió adelantar las vacaciones de sus empleados parar su planta durante el verano para ver cómo se desenvolvía la crisis económica. Ahora, el panorama parece similar.

"Hemos perdido competitividad, nuestros precios ya no son competitivos a nivel internacional", confirmó Acevedo.
"Hace un par de meses nos cortaron el gas"
La situación se ve aún más complicada porque los proveedores le cortaron el gas a su planta.

Pese a que fue un invierno con temperaturas mínimas moderadas, las empresas fueron obligadas a suspender la provisión a grandes compañías para garantizar que todos los hogares tuvieran calefacción.

"Hace un par de meses nos cortaron por falta de gas todavía no ha terminado el invierno",lamentó.
Como los empresarios del G-6 -entidad que agrupa a las mayores cámaras empresarias del país-, el titular de Acindar advirtió que por el momento no tienen previsto incrementar la producción por las dudas que surgieron a raíz del proyecto para reformar la Ley de Abastecimiento. 

"Estaríamos en un momento de esperar a ver qué es lo que ocurre, qué es lo que sale del Congreso y en base a eso tomar las decisiones futuras", explicó.
De sus críticas no quedó exenta la negociación que el Gobierno llevó con los holdouts ante el juez Thomas Griesa. "Por lo menos por mi experiencia con la banca internacional, creo que esto se podría haber negociado", concluyó.

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