martes, 16 de septiembre de 2014

Consejos para el economista mediático

Economistas en el prime time: cómo ganar un debate en Intratables
Por Sebastián Campanario  |  LA NACION




Éste es un artículo de servicio para aquellos candidatos que aspiren a ganar una elección en 2015. ¿Una plataforma con propuestas para el desarrollo? ¿Un plan de mediano y largo plazo para el crecimiento sustentable? ¿Una agenda de innovación en políticas públicas? Nada de eso: un kit de supervivencia para ganar un debate en Intratables o en cualquiera de los programas de televisión de actualidad que se emiten en canales de aire y de cable de 9 a 12 de la noche.

Con el protagonismo que cobró la agenda económica (con el fallo Griesa, la suba del dólar, la inflación y los despidos), sumado a la cercanía de las elecciones, el prime time televisivo volvió a llenarse de economistas. El desafío no es para cualquiera: ya no hay una mesa con dos o tres colegas amigos y un conductor que deja explayarse por varios minutos, sino debates entre diez o más personas que pueden terminar a los gritos (y hasta con insultos), muy poco tiempo para pasar el mensaje y una agenda que obliga a los profesionales de la disciplina de Adam Smith y Keynes a dar su opinión sobre política, sobre la toma de Lugano, sobre la inseguridad y hasta sobre algún romance de la farándula.

"El primer error que uno tiende a cometer cuando va a Intratables o programas de este tipo es intentar «ganar» la discusión. Nunca se gana un debate en Intratables, es un show televisivo", apunta Tomás Bulat, habitué de estos ciclos y sin duda el economista con más exposición televisiva en la actualidad (le debe pisar los talones Maxi Montenegro, que conduce su programa diario en Canal 26). Hasta hace pocos años, Bulat tenía una vida muy parecida a la del resto de sus colegas: investigaba en el Cedes, analizaba proyectos, fue ayudante de la materia Macroeconomía Superior en la UBA, en la cátedra de José Fanelli, junto a Sebastián Katz. Pero de a poco les fue tomando el gusto a los medios y se reconvirtió en una figura con rating. Hoy dedica su tiempo a las cámaras, a dar charlas y a escribir libros de divulgación (su último ensayo, La economía de tu vida, es un best seller de Sudamericana).

El primer error que uno tiende a cometer cuando va a Intratables o programas de este tipo es intentar «ganar» la discusión


¿Qué otros consejos da Bulat para sobrevivir en Intratables? "Las formas son más importantes que el fondo. Lo primero que tenés que elegir es con quién discutir y debe ser uno solo. El que más diferencia tenga con vos." Otra equivocación frecuente: enredarse en conceptos largos: "Frases cortas y sencillas de entender con sólo una idea a trasmitir. Un solo mensaje. No más", recomienda. Y una máxima para tener en cuenta en todo momento: "Uno habla con el televidente, no con el panelista".

Otro economista al que en los últimos meses le picó el bichito de las cámaras es Martín Tetaz, investigador del Cedlas y profesor de la Universidad de La Plata. "Yo creo que en Intratables en primer lugar es útil simplemente estar, porque el programa tienen mucha audiencia y entonces genera resonancia el solo hecho de ser parte", arranca Tetaz. "La dinámica es muy difícil, porque a diferencia de la academia no tenés tres minutos para desarrollar un tema; necesitás armar el argumento como una serie de bullets que disparás en cada hueco que encontrás o te hacés."

En ponderar la rapidez, Tetaz coincide con Bulat: "Y por lo general los espacios no duran más de 20 o 30 segundos hasta que alguien te interrumpe, de modo que tenés que se ser muy escueto y efectivo en los argumentos, y además no podés ponerte muy técnico porque, al ser masiva la audiencia, si elaborás técnicamente los perdés". "En cierto sentido -agrega el autor de Psychonomics- es como un Twitter televisivo en el que no te podés explayar en una carilla, sino que tenés que resumir la idea en 140 caracteres; acá (en la TV masiva) estás obligado a sintetizarla en una frase de impacto de unos pocos segundos; un número contundente, una chicana, un contraargumento por el absurdo, etcétera."

De su paso seguido por el ciclo de América, Tetaz alerta a no entrar en el juego de algunos integrantes del panel. "Hay personajes que hacen algunos panelistas, como el caso de [Diego] Brancatelli, por ejemplo, que defiende lo indefendible, y chicanea permanentemente para sacar de quicio a los entrevistados o a otros panelistas." Y elogia -al igual que Bulat y todos los consultados para esta nota- al conductor, Santiago del Moro: "Gran mérito además el de Del Moro, que hace equilibrio y arbitra como Pitana, buscando los contrastes y saliendo rápido de los temas que no garpan, para garantizar la dinámica del show".

"Lo más importante es que cuando vas a la tele no vas a ganar un debate, sino a conseguir votos o adhesiones", concuerda Federico Sturzenegger, diputado de Pro y frecuente invitado al prime time televisivo. "La gente te evalúa mucho más por tus emociones, tu tranquilidad y tu alegría que por lo que decís. En la política, el carácter es mucho más importante que el conocimiento. El conocimiento se consigue prestado, pero los valores y el carácter, no."

"Lo más importante es que cuando vas a la tele no vas a ganar un debate, sino a conseguir votos o adhesiones"


Para el profesor de la Universidad Di Tella y de Harvard, "una de las lecciones más importantes es aprender a no defenderte en un ataque. Uno tiende naturalmente (sobre todo los que venimos de la docencia) a querer contestar y argumentar. Pero la gente no quiere eso, quiere un diálogo constructivo. Entonces, a la agresión y provocación hay que ignorarlas, y eso aunque parezca fácil es más difícil que argumentar".

Sturzenegger acerca un consejo que le enseñó un consultor en comunicación: "Si estás listo para otro nivel te tenés que preguntar qué animal sos y qué animal ve la gente en vos. Todo el mundo puede asociar una persona con un animal, si la gente te asocia con un animal peligroso estás frito; si te asocia con un animal confiable (perro o caballo) vas bien".

No todos los economistas se sienten cómodos con estas reglas de juego. Semanas atrás, el oficialista Agustín D'Attellis tuiteó: "Les dejo una foto de mi despedida anoche de @Intratablestv. Sólo iré a programas en los que se pueda hablar".

El economista, uno de los referentes de la agrupación kirchnerista La Gran MaKro, agregó además en su cuenta de Twitter @adattellis: "En @Intratablestv logran banalizar los temas y confundir al público con intencionalidad". "Si les interesa entender busquen alternativas", lanzó y en respuesta a otro usuario de la red social cuestionó: "No se puede ir a debatir política a un programa de chimentos".

Con posterioridad, D'Attellis se dijo de todo con el economista José Luis Espert en el programa de Gustavo Sylvestre en C5N. El kirchnerista llamó "Piñón Fijo" a Espert, quien le retrucó: "Te pensás que no tengo pelotas para decir las cosas, imbécil".

Espert es un economista que se mueve como pez en el agua en esta dinámica y dispara contra todos: "Si el debate es con un economista K ya sabés que ellos no entienden de nada, tienen un chip con un relato en la cabeza desconectado de la realidad y que no podés parar de hablar porque la técnica de ellos es no dejarte hablar. O sea, es una experiencia religiosa en la cual tenés que tener paciencia y lengua afilada para chicanas. Si el debate es con un «econprogrenoK», o sea, el 99,99% de la profesión, ahí la cosa es más edificante, aunque tampoco muy desafiante: todos son más o menos K, así que han defendido un proceso económico siniestro", cuenta el consultor, que por estos días tuitea videos de él mismo practicando aleteos y graznidos (de "buitre") con la música de Benny Hill.

Todo es posible en la "dimensión Intratables" del debate económico.

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