lunes, 2 de febrero de 2015

Piketty en Argentina: Convergencia fallida

Piketty: "La inflación es una forma muy oscura para lidiar con la distribución"
Perfil.com publica un tercer fragmento en video del reportaje de Fontevecchia al destacado intelectual de las ciencias sociales.

Perfil


El diario PERFIL publicó el último domingo el reportaje que Jorge Fontevecchia le realizó a Thomas Piketty, el intelectual de las ciencias sociales más destacado mundialmente. El autor de El capital del siglo XXI habló, entre otros temas, de la “importancia del impuesto a las ganancias”, como así también de los números “oscuros” de la Argentina de los últimos años.

En esta tercera selección de Perfil.com, el intelectual analiza el PBI y la convergencia regional / global, la deuda externa argentina y la inflación.


—J.F.: Regionalmente, la Argentina no fue favorecida por la convergencia: hasta 1930 cada argentino tenía un producto bruto per cápita cuatro veces mayor que el promedio latinoamericano, haciendo que nuestro PBI total fuera igual al de Brasil, que tenía cuatro veces más población. Hoy el PBI per cápita de un argentino no se diferencia en mucho del de un brasileño o un mexicano. ¿Antes de la convergencia mundial se produce una convergencia regional?

—T.P.: No lo sé. La historia de la Argentina en cuanto a roles y desarrollo es realmente muy particular, y todos siempre se refieren a la Argentina como un caso en el que hay una situación increíble. Estuve en Chile hace unos días, y el PBI per cápita parece ser mayor que en la Argentina, algo que hace veinte años nadie hubiera imaginado. Al mismo tiempo, al menos si uno está en Buenos Aires, no pareciera que el país esté cayendo en la pobreza. Para responder su pregunta desde una perspectiva histórica más amplia, para lograr crecimiento y desarrollo, por supuesto que uno de los aspectos más importantes es la confianza en el gobierno y en la estabilidad de las instituciones gubernamentales, y gran parte de la dificultad está en encontrar la forma de enfrentar la desigualdad para no provocar grandes ciclos de avance o retroceso. Siempre es complicado, y cada país tiene su propia historia íntima respecto de cómo lidiar con esto. En Brasil, la historia de la desigualdad tiene un enorme legado de esclavitud. En la Argentina, en las últimas décadas, gran parte de los conflictos vinieron de la gran deuda externa, que es una forma de desigualdad internacional, es la relación de propiedad internacional, y eso es muy difícil de manejar en una comunidad política. Las relaciones de propiedad siempre son difíciles de manejar, siempre es difícil pagarle el alquiler al dueño y encontrar instituciones y reglas para ordenar y regular las relaciones entre quienes reciben el dinero y quienes lo pagan, pero cuando le está pagando a otro país...

—J.F.: Y un largo período.

—T.P.: Eso es aún más difícil. Es casi imposible aceptar ese tipo de situación, ya que tiene la tentación de expropiar, pero luego su crecimiento se recicla, tiene expropiaciones y tiene ciclos con una antiexpropiación o antidistribución –en términos más generales– muy conservadora en el gobierno y en el movimiento político. Gran parte de la historia de América Latina, y de la Argentina en particular, está llena de estos ciclos políticos relacionados con la forma en la que organiza y regula la relación de desigualdad interna entre los países. No tengo lecciones para darle a la Argentina con respecto a la manera de lidiar con esto, creo que es importante una mayor transparencia.

—J.F.: ¿La deuda fue el principal problema?

—T.P.: El país también tiene una profunda desigualdad interna enraizada al problema. En términos generales, en América Latina existe una desigualdad subyacente de activos. Históricamente, es la desigualdad en la propiedad de la tierra, pero, de manera más general, desigualdad de activos, de habilidades. Ha sido históricamente muy duro. Pero, además de esa dimensión internacional de la desigualdad, y teniendo que pagar al extranjero un gran interés sobre el ingreso de capital…

—J.F.: Cerca del 10% del PBI en intereses algunos años.

—T. P.: Eso es muy difícil de aceptar, de modo que es muy tentador decir vamos a liberarnos de esto. Pero hoy la alta inflación también es una señal de un antiguo conflicto de distribución que no lograron resolver de otras formas. La inflación es una forma muy oscura para lidiar con la distribución, y eso no es bueno a largo plazo para el crecimiento y el desarrollo, y es difícil escapar de tal situación.


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