miércoles, 22 de julio de 2015

Holanda prueba tirar dinero para expandir la economía

Un sueldo por no hacer nada: inédita experiencia de una ciudad holandesa
Economía europea. En Utrecht, 300 personas que no trabajan recibirán entre 900 y 1.300 euros. Es un proyecto para estudiar si la renta básica universal ayuda a incentivar la economía.


Sonrisa. El premier holandés, Mark Rutte, debe dar el sí para que otras ciudades pongan en marcha proyectos similares. /AFP

Una renta sin contrapartidas, un salario básico de entre 900 y 1.300 euros mensuales por no hacer nada. La ciudad holandesa de Utrecht empezará tras las vacaciones escolares del verano europeo un proyecto experimental para estudiar si la renta básica universal constituye una forma de incentivar la economía o un lastre que fomentará la inactividad.

El debate tiene décadas –hace un año fue la gran promesa electoral de “Podemos”, el nuevo partido político español- pero nunca se implementó una medida así. Ahora Utrecht pretende comprobar si funcionaría. Para los economistas liberales sería una forma alternativa al welfare. Para sus críticos, sólo serviría para malgastar dinero público porque sus receptores dejarían de buscar empleo.

Utrecht, con la ayuda de su universidad –una de las más prestigiosas del país- arrancará tras las vacaciones del verano europeo entregando entre 900 y 1.300 euros mensuales –varía según cuántas personas vivan en el hogar- a 300 personas elegidas entre sus 311.367 habitantes. Esos entre 900 y 1.300 euros son, según el Ayuntamiento, el mínimo para cubrir los gastos básicos: vivienda, salud, vestido, comida y demás necesidades.

El experimento se hará por grupos. Cincuenta personas tendrán la paga completa sin tener en cuenta su condición socioeconómica. Habrá otros tres grupos, a los que sí se les impondrán ciertas condiciones. Y un último grupo la perderá si no encuentra empleo.

El Ayuntamiento considera que el miedo a que la renta básica desincentive la búsqueda de empleo está sobrevalorado y recuerda que los actuales beneficios vinculados al welfare están basados en un sistema de desconfianza, de ahí que se les quiten en parte cuando pierden el empleo, por temor a que se dediquen a vivir de esos beneficios públicos sin esforzarse en buscar empleo.

Holanda es un caso excepcional en Europa en materia laboral. El 46,1% de sus trabajadores tienen empleos a tiempo parcial, mientras en el Reino Unido y Francia esa tasa apenas pasa del 20% y en la mayoría de los países del bloque se sitúa entre el 10% y el 15%.

Utrecht, por el tamaño de su universidad, es una de las ciudades holandesas con una población más joven y muchos de esos jóvenes estudian a la vez que tienen empleos de pocas horas al día.

La idea del Ayuntamiento es que esa renta extra permita a sus beneficiarios ser más flexibles laboralmente y poder elegir mejor qué trabajo quieren hacer porque siempre tendrían la seguridad de una renta mínima garantizada. Además, que dediquen su tiempo libre –debido a esa altísima tasa de empleo a tiempo parcial- al estudio o el voluntariado.

Si tras un año el Ayuntamiento considera que el programa funciona, al año siguiente lo extenderá al conjunto de la población. Otras cuatro ciudades holandesas, Nijmegen, Wageningen, Groningen –casi 200.000 habitantes- y Tilburgo, esperan permiso del gobierno del primer ministro liberal Mark Rutte para poner en marcha sus propios proyectos. Suiza celebrará un referéndum el año que viene para decidir si implanta una medida similar.

Clarín

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